Ritmogym en la Costanera: una hora de baile, amistad y bienestar que reúne a más de 65 personas
Las clases de Ritmogym se desarrollan los lunes, miércoles y viernes, de 17 a 18, en la Costanera de Posadas. Con más de seis años de actividad, el espacio combina gimnasia, coreografías y recreación, pero también construye amistades y una red de acompañamiento entre sus participantes.
En la Costanera de Posadas, una hora de música, movimiento y encuentro se convirtió en mucho más que una rutina de ejercicio para quienes participan de Ritmogym. Con alrededor de 65 integrantes, la propuesta reúne a personas de distintas edades que encuentran en las clases un espacio para bailar, compartir y desconectarse de las preocupaciones cotidianas.
La actividad está a cargo de la profesora de Educación Física Belén Caballero, quien explicó que el grupo funciona desde hace más de seis años y mantiene sus encuentros los lunes, miércoles y viernes, de 17 a 18. Las clases incluyen gimnasia y coreografías, con una convocatoria abierta a personas de distintas edades y géneros.
“Somos alrededor de más de 65 personas y estamos queriendo agrandar más aún”, contó Caballero, al destacar el crecimiento de una propuesta que combina movimiento y participación social.
Una hora para desconectarse y volver renovadas
Para María Elena Ostrovski, que participa desde hace casi dos años, Ritmogym representa una pausa en la rutina y una oportunidad para recuperar energías. “Vengo acá y me voy renovada, me olvido de todo”, resumió.
La participante destacó tanto la actividad física como el vínculo con sus compañeras y el acompañamiento de la profesora. “Es una hora de distracción, de ejercicio, de todo. Nos vamos renovadas de acá y todas tenemos esas ansias de venir”, relató.
También valoró las reuniones y celebraciones que organizan fuera de las clases, en fechas especiales, como el Día de la Mujer. Esos encuentros, que incluyen baile y momentos recreativos, fortalecen la relación entre las integrantes y consolidan un grupo que trasciende la actividad semanal.
Blanca Estela Argüello, que forma parte del espacio desde 2021, recordó los primeros encuentros, cuando todavía bailaban con barbijo y bajo controles policiales. Desde entonces, aseguró, el grupo creció y se transformó en un lugar de amistad y acompañamiento.
“Una a veces está mal y otra se entera, te mandan un mensaje. La profesora también está muy pendiente de nosotras”, explicó. En ese sentido, señaló que las clases permiten compartir dificultades personales, familiares o de salud, mientras encuentran en el baile una forma de recuperar el ánimo.
“Yo te digo porque a veces todas pasamos momentos difíciles, pero vos venís acá y te olvidás. Es la mejor terapia”, expresó Argüello.
El valor de encontrarse
Los testimonios coinciden en un punto: Ritmogym no se limita a una actividad física, sino que también construye vínculos que se sostienen fuera de la Costanera. Las amistades, los mensajes de aliento y las reuniones forman parte de una dinámica que sus integrantes valoran tanto como las coreografías.
Caballero destacó que la propuesta está abierta a quienes quieran sumarse, mientras las participantes remarcaron la buena predisposición del grupo y el acompañamiento permanente de la profesora.
Así, entre música, gimnasia y baile al aire libre, Ritmogym sostiene una experiencia colectiva en la que el movimiento se convierte también en una oportunidad para compartir, fortalecer amistades y encontrar un espacio propio dentro de la vida cotidiana.
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